Tics en Psicología
LAS TIC EN PSICOLOGÍA
La aparición de
la red y las nuevas tecnologías ha influido en el campo de la Psicología en los
últimos años. Además, es de esperar que dicha influencia aumente de cara al
futuro y que en los próximos años se produzca en Psicología un fenómeno similar
al que se produjo durante el s. XX en Medicina. En Medicina, las nuevas tecnologías
se introdujeron en numerosos ámbitos, de forma paralela a los avances que se
fueron produciendo, tanto desde un punto de vista de comprensión de los
trastornos o de las enfermedades, al desarrollo de marcos teóricos explicativos
y de tratamientos para hacerles frente.
Hoy en día
estamos muy familiarizados con el hecho de acudir al médico y que éste
profesional utilice herramientas muy sofisticadas para aplicar tratamientos
específicos o para realizar evaluaciones y diagnósticos muy precisos, como la
quimioterapia, la radioterapia, la Tomografía Axial Computarizada etc. Este
avance, que ha sido muy espectacular en Medicina, está comenzando a producirse
en Psicología. Ya se han comenzado a realizar diagnósticos utilizando sistemas
de ordenador y contamos con sistemas de realidad virtual y realidad aumentada
para diseñar y aplicar nuevos tratamientos.
Este importante avance tecnológico, sin duda, tiene
consecuencias positivas y entraña beneficios para nuestros pacientes; ahora
bien, también entrañará algunos riesgos. Las principales desventajas que pueden tener
las tics en psicología es que se comience a abordar al paciente de manera objetiva,
es decir como objeto de estudio olvidándonos de la subjetividad e
individualidad de cada paciente o persona que se acerca a consulta. Es decir
que esto puede afectar en la relación terapeuta paciente que es tan crucial
para el éxito real de una terapia, pues
la interacción genera empatía que en fines últimos es tan necesaria para
fomentar la confianza y de este modo ser un contenedor para abordar cada una de
las emociones que pueda presentar el consultante. Ahora bien cuando son
utilizadas de manera correcta las Tics se convierten en una herramienta para el
psicólogo.
En el marco de
los programas de tratamiento basados en la evidencia, estos es aquellos que
están apoyados por trabajos realizados con importante rigor metodológico, se
consideran centrales en este momento dos ejes: el Eje I, que corresponde a la
eficacia del tratamiento; y el Eje II, que corresponde a la eficiencia del
mismo.
El Eje I tiene
que ver con el hecho de demostrar que un tratamiento es eficaz, que sirve para
lo que dice servir, lo cual permite tomar la decisión de aplicarlo o no a un
paciente. Existen en la actualidad programas que cuentan con esa etiqueta de
eficaces, por ejemplo, tenemos muy buenos programas de tratamiento para el
trastorno de pánico, los trastornos del estado de ánimo o la hipocondría. Es
posible afirmar que las pruebas que se han acumulado respecto a su eficacia los
convierten en los tratamientos de elección para estos trastornos. Este es el
Eje que habitualmente se tiene en consideración cuando se habla de tratamientos
basados en la evidencia
Sin embargo,
tenemos otro Eje muy importante, el Eje de la eficiencia. Debemos preguntarnos:
si una persona muy querida tiene cáncer y contamos con dos protocolos de
tratamiento, ambos demostradamente eficaces, ¿cuál de ellos habría que elegir?
Frecuentemente, para esa elección deberemos basarnos en cuestiones como cuál
tratamiento tiene menos efectos secundarios, cuál es menos invasivo, cuál de ellos
consigue la mejoría o la curación de forma más rápida, cuál es el más barato,
cuál es más sencillo de aplicar, cuál cuesta menos de aprender y de
diseminar... Estamos hablando, en este caso, de eficiencia: el tratamiento
sirve para lo que dice servir y, además, lo hace "mejor" que otros
tratamientos.
Como ejemplo de esto podemos pensar en la
Realidad Virtual aplicada tratamiento de las fobias. Bajo mi punto de vista
puede ser un gran avance para el Eje II. Es bien sabido que hoy en día contamos
con un excelente procedimiento para tratar las fobias y los trastornos de
ansiedad que es la exposición. La exposición es una técnica central para los
trastornos de ansiedad. Sin duda, es la técnica de elección. Pero, imaginemos
que vamos a tratar una fobia a volar: ¿es fácil que el terapeuta tenga a su
disposición un avión para realizar la exposición?, o ¿qué hacer si tenemos que
repetir varias veces la exposición? El sistema de realidad virtual, sin salir
de la consulta del terapeuta, proporciona una herramienta que permite repetir
la exposición tantas veces como sea necesario. Asimismo, el miedo puede ser más
intenso a unos aspectos del objeto o la situación fobia que otros. Si la
persona tiene mucho miedo al despegue es posible simular el despegue tantas veces
como sea necesario; si tiene miedo al aterrizaje se puede simular esta parte.
Pero, además, estos sistemas permiten construir situaciones que podrían ser muy difíciles de recrear o de superar en la realidad, por ejemplo, puedo simular turbulencias o mal tiempo. Lo bueno es que el paciente supera todas esas dificultades estando totalmente protegido, puede estar completamente seguro de que no le va a suceder nada de aquello que tanto teme. Esto no puede afirmarse si estamos aplicando la exposición en vivo. Por ejemplo, si estamos tratando por medio de exposición en vivo a una persona que padece una claustrofobia grave, es difícil poder afirmar con total seguridad que la primera vez que suba en un ascensor éste no se quede colgado. No es probable que ocurra, pero se puede producir. En los sistemas de realidad virtual las personas saben que ese peligro no existe. La maravilla es que, aun siendo así, los sistemas tienen la capacidad de generar ansiedad porque la situación en sí misma es ansiógena para los pacientes, pero la ansiedad se genera de forma muy controlada.
Pero, además, estos sistemas permiten construir situaciones que podrían ser muy difíciles de recrear o de superar en la realidad, por ejemplo, puedo simular turbulencias o mal tiempo. Lo bueno es que el paciente supera todas esas dificultades estando totalmente protegido, puede estar completamente seguro de que no le va a suceder nada de aquello que tanto teme. Esto no puede afirmarse si estamos aplicando la exposición en vivo. Por ejemplo, si estamos tratando por medio de exposición en vivo a una persona que padece una claustrofobia grave, es difícil poder afirmar con total seguridad que la primera vez que suba en un ascensor éste no se quede colgado. No es probable que ocurra, pero se puede producir. En los sistemas de realidad virtual las personas saben que ese peligro no existe. La maravilla es que, aun siendo así, los sistemas tienen la capacidad de generar ansiedad porque la situación en sí misma es ansiógena para los pacientes, pero la ansiedad se genera de forma muy controlada.
Estás técnicas
permiten, asimismo, no tener que limitarse a las "realidades
posibles" de nuestro mundo circundante, como ocurre con las técnicas
tradicionales de exposición. En estos sistemas virtuales también es posible
hacer que las personas afronten de forma muy satisfactoria aspectos que van
incluso mucho más allá de lo que temen. En suma, la versatilidad de los
sistemas de Realidad Virtual permite al terapeuta disponer de muchas
situaciones difíciles a las que sería difícil acceder de otra manera. Además,
el enorme grado de control que permiten hace que sean muy bien valorados por
los pacientes.
Hasta el momento,
ha sido en el campo de los tratamientos psicológicos donde más se ha
desarrollado esta tecnología. Ahora bien, creo que en el futuro, las
aplicaciones se extenderán a muchos otros ámbitos, por ejemplo, a los test
psicológicos. En lugar de utilizar pruebas de papel y lápiz para la evaluación,
es posible crear una situación determinada en la que estén contenidos los
aspectos centrales que se desee evaluar y ver entonces cómo reacciona la
persona. Es posible diseñar muchos contextos en los que la persona puede
"comportarse" de una forma o de otra, y esa información es
enormemente valiosa para realizar la evaluación.
En conclusión, podemos decir que gracias a las TICs existe un gran avance en el campo de las psicología y de cara al futuro se prevé que este vaya aumentando y sea aún más eficaz y rápido, y que todos los profesionales sean capaces de utilizarlo, además que dispongan de facilidad para acceder a ello. Aún queda mucho camino por recorrer, pero lo que sí que está claro es que es el inicio de algo que supondrá un gran cambio para el ámbito de la psicología.
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Juan, C., Baños, R., Botella, C., Pérez, D., Alcañiz, M. y Monserrat, C. (2006). Un sistema de realidad aumentada para el tratamiento de la acrofobia: el sentido de presencia mediante la fotografía inmersiva. Presencia: Teleoperadores y entornos virtuales, 15,393-402
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